Imprimiendo el Futuro

Imprimiendo el Futuro

Por Canon Mexicana

Por Miguel Ángel Arreola Robles

BICG PPS Sales

En el año de 1440, que es cuando históricamente se le atribuye la invención de la imprenta a Johannes Gutenberg, más del 90% de la población mundial era analfabeta. Hoy en día, el número de analfabetismo alcanza un 16% y, desde el punto de vista de la sociedad y los gobiernos responsables, es preocupante y hasta vergonzoso contribuir a este porcentaje.

Es innegable que la imprenta de Gutenberg fue el detonante para que la gente tuviera acceso a la palabra escrita y por ende la necesidad de aprender a leer.

Los grandes desarrollos tecnológicos tienen esa característica, su principal función no es satisfacer una necesidad presente, aunque lo hacen de forma más que satisfactoria, más bien son concebidos para construir un mejor futuro.

En un mundo en donde las teleconferencias de país a país son cosa de todos los días y la colonización de Marte está a la vuelta de la esquina, los avances en el terreno de la impresión parecerían haberse detenido. Esa percepción se debe a que todos los días estamos expuestos a un sinfín de impresiones durante prácticamente las 24 horas del día.

Desde que uno se levanta y se prepara para salir de su casa, está rodeado de impresiones en los más diversos productos, envases, documentos, útiles escolares, propaganda, estados de cuenta y demás artículos. Desde la etiqueta del envase de café, si es que a uno le gusta instantáneo, pasando por los toldos o promocionales que adornan los diversos establecimientos, hasta los espectaculares que uno ve en la carretera, todo eso lleva un proceso de impresión.

Para ser más claros, vamos a poner dichos avances en perspectiva.

Pensando en el lejano 1450, cuando se inició la preparación para la primer impresión de la biblia en los talleres de Gutenberg, y tomando en cuenta que el primer tiraje termino hacia 1454 ó 1455, estamos hablando de, en el mejor de los casos, 4 años de trabajo. En ese entonces se imprimieron 180 ejemplares de 1,282 páginas cada uno.

Si el día de hoy utilizamos un equipo de impresión digital que utilice tóner, de impresión solo en negro, con capacidad para imprimir 320 páginas por minuto para hacer el mismo trabajo, un solo ejemplar de 1,282 páginas estaría listo en poco más de 4 minutos, además de que tendríamos un desperdicio de, prácticamente, 0% de tóner.

Si pensamos en un equipo de impresión digital, con inyección de tinta y alimentado por bobina, con una velocidad de impresión de 1,714 páginas por minuto, los mismos 180 ejemplares de 1,282 páginas cada uno, se pueden imprimir en aproximadamente 2.5 horas, prácticamente menos de 1 minuto por cada ejemplar.

Esto nos indica que, con los avances tecnológicos que hemos desarrollado en el terreno de la impresión, estamos resumiendo 4 años de trabajo en solo un par de horas, eso es desarrollo tecnológico.

Si a todo esto le sumamos la posibilidad de enumerar cada una de las páginas de forma progresiva, además de agregar logotipos, dibujos, gráficos, mapas figuras, etc., incluso tener la posibilidad de que cada página lleve un nombre diferente en el encabezado y de que cada ejemplar lleve un nombre propio diferente al siguiente sin necesidad de acortar los tiempos de impresión, el desarrollo se vuelve arrollador.

Si volteamos a los modelos de impresión digital de gran formato (plotter), en cuyos equipos se logran impresiones artísticas del más alto nivel, utilizados muchas veces para realizar reproducciones de obras de arte sobre sustratos de las más diversas texturas, o un equipo de cama plana, capaz de imprimir acabados con relieve en materiales rígidos sin necesidad de utilizar nada más que las tintas con las que cuenta el equipo, es realmente sorprendente lo que se ha avanzado en la industria de la impresión.

Es fácil darse cuenta que estos avances se han gestado, principalmente, en el área de la impresión digital, que es en donde se registran los mayores desarrollos en los últimos años, y en donde se está apostando para la impresión del futuro. Año con año surgen nuevos dispositivos, programas, accesorios, aplicaciones, etc. Que hacen de la impresión toda una experiencia. Desde los equipos caseros, con los cuales una persona puede mandar imprimir casi cualquier documento desde su teléfono celular, hasta los grandes equipos alimentados por bobina y diseñados para realizar millones de impresiones mensualmente y los cuales, a propósito, se pueden monitorear a través de un celular.

Con equipos que prácticamente tienen 0% de desperdicio de tóner, otros más que utilizan una formula de tóner para incrementar los brillos al momento de la impresión, equipos con tintas tipo MICR utilizadas para ser reconocidas por lectores magnéticos y otras más de diferentes colores, invisibles a simple vista y que solo reaccionan con lámparas de luz negra, existen compañías que desarrollan tecnología para las impresiones del futuro.

Mucha de esta tecnología es, a ojos de algunas personas, innecesaria para los requerimientos del mercado actual, pero como se mencionó en un principio, lo que se busca con estos avances, además de cubrir las necesidades inmediatas, es crear un futuro más prometedor.

Es como lo dijo en algún momento Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo, “Alguien está sentado a la sombra hoy porque otra persona plantó un árbol hace mucho tiempo”.

2 comentarios para “Imprimiendo el Futuro

    1. Hola Claudio,
      Muchas gracias por tu comentario, esperamos que nuestros artículos sean de ayuda en tu día a día. Pronto tendremos más información en Artem Project.
      Saludos.

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